“Mi confrontación con la docencia”
Soy psicóloga educativa.
Inicié como profesora de primaria en el 2016, estaba en busca de un empleo y debido
a las vacantes que existían en el nivel, decidí ingresar como “maestra frente a
grupo”.
En este año se dio la
oportunidad de que los psicólogos educativos pudiesen presentar el examen de
oposición en primaria, (años atrás la carrera aparecía únicamente en preescolar
y secundaria) amistades cercanas, me animaron para que lo presentara,
argumentaban que era buena desempeñando esa función, supongo que era por el
compromiso que mostraba en todo lo que hacía.
El trabajo con niños
siempre ha llamado mi atención. Era uno de mis sueños y hoy en día lo estoy
cumpliendo; reconozco que para enseñar debemos tener siempre el deseo de saber
y conocer, estar actualizado en todo
cuanto se pueda.
El trabajar con niños es
todo un reto, recuerdo mis tiempos de escuela, así también viene a mi memoria
no solo el nombre de los profesores que tuve, sino las cosas de aquellos que
alguna vez me enseñaron, puedo decir, que algunos mostraban entusiasmo y no
solo nos enseñaban los temas que marcaban los libros de texto, sino que nos
decían como podríamos ser mejores.
Hoy en día el ser maestro
no es relevante, no es una de las profesiones que llamen la atención por los
ingresos que se perciben, de hecho si alguien comenta que quiere ser “maestro”
escucharemos a unas cuantas personas decir, que mejor se busque otras opciones,
ya que la profesión está desvalorizada.
Un profesor además de
tener vocación, deber saber comunicarse, porque que será un intermediario entre
sus alumnos y lo que quiere dar a conocer. Uno de los temas que más nos
preocupan es la disciplina, el comportamiento de los educandos deja mucho que desear,
se deben emplear las medidas adecuadas para que los niños tengan un buen
comportamiento, para que exista un ambiente armónico, donde la base de todo es
el respeto, la igualdad y la justicia.
Cuando encuentras el
sabor al arte de enseñar, te das cuenta de que en este mundo hacen falta personas
más humanas, que lo que queremos es a hombres y mujeres pensantes. Y todo eso
es posible, si desde edades tempranas contribuimos para que los pequeños
desarrollen competencias básicas para la vida.
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